Del 1 al 4 de octubre, la playa de Loredo reunirá deporte, naturaleza y comunidad en el primer Festival de Parasurf Fundación También–PLEA. La cita nace con una idea sencilla y poderosa: que el mar sea un espacio accesible, compartido y visible para todas las personas. Más de cien participantes con discapacidad, familias, centros educativos, técnicos, voluntariado y público convertirán durante cuatro días la costa cántabra en un punto de encuentro del surf inclusivo.
No será únicamente una competición. El programa combina iniciación, convivencia, música, yoga, actividades abiertas y una prueba amistosa final. Loredo propone así otra forma de entender un festival de surf: menos pendiente del espectáculo y más atento a quienes hacen posible que cada persona llegue al agua con seguridad, autonomía y ganas de disfrutar.
Loredo, escenario de un encuentro pionero
Fundación También y PLEA Beach House organizan esta primera edición con el apoyo de instituciones, entidades locales y la Federación Cántabra de Surf. El lugar no es casual. La larga playa de Loredo, integrada en el arenal de Somo y frente a la bahía de Santander, mantiene una relación cotidiana con el surf y dispone de una comunidad acostumbrada a recibir a personas que se acercan al mar por primera vez.
El festival quiere reunir a más de cien personas con discapacidad y conectar a participantes, colegios de educación especial, asociaciones, empresas colaboradoras y tejido local. Esa mezcla es importante: la inclusión no se construye solo durante una sesión en el agua. También depende de los accesos, la logística, la formación, el acompañamiento, la comunicación y la posibilidad de compartir el espacio sin que nadie quede al margen.
Un programa que crece de la iniciación a la competición
La actividad se desarrollará entre el jueves 1 y el domingo 4 de octubre, aunque el programa central comunicado por la organización se concentra en las tres últimas jornadas. Cada día tiene un enfoque diferente y permite que el festival avance desde el descubrimiento hasta una competición amistosa.
Viernes 2: colegios, jóvenes y primera experiencia
La jornada del viernes estará dedicada al impacto local. Está prevista la participación de entre 50 y 60 niños y jóvenes de centros de educación especial de Cantabria, junto a otros 25 o 30 participantes de Fundación También. Para muchos, el valor del día estará en algo tan concreto como sentir el agua, probar una adaptación y descubrir que el surf puede formar parte de su vida.
La programación terminará con una fiesta temática inclusiva. Lejos de ser un añadido, ese espacio de convivencia ayuda a romper la frontera entre deportistas, acompañantes y público: el festival continúa cuando se sale del agua.
Sábado 3: la gran jornada abierta
El sábado será el día de mayor participación. La organización prevé más de cien personas con discapacidad distribuidas en tres turnos de dos horas. La división por grupos permite ordenar el acceso al agua, adaptar los apoyos y respetar los tiempos de cada participante.
En tierra habrá conciertos, zona social, yoga, barbacoa y experiencias abiertas al público. Este diseño convierte la playa en un espacio común en lugar de separar la actividad deportiva del resto del festival. Quien se acerque a Loredo podrá entender que el parasurf no es una exhibición aislada, sino una disciplina con entrenamiento, técnica, equipo humano y una comunidad cada vez más amplia.
Domingo 4: competición amistosa y cierre
El domingo llegará la competición amistosa, organizada por categorías funcionales y con un formato inclusivo. Será el momento de observar cómo las adaptaciones, el trabajo de los técnicos y la experiencia de cada deportista se transforman en lectura de ola, velocidad y control.
La entrega de premios y la clausura pondrán fin a la primera edición. El resultado más valioso, sin embargo, no se medirá únicamente en puestos: estará en las personas que hayan entrado al agua, en las alianzas creadas y en la capacidad de Loredo para consolidar una cita que pueda repetirse.
Qué significa realmente adaptar una sesión de surf
El parasurf agrupa realidades muy diferentes. Las necesidades de una persona que surfea de pie no son las mismas que las de quien compite en posición prona, utiliza asistencia para entrar al pico o necesita indicaciones dentro del agua. Por eso la adaptación no consiste en aplicar una única solución, sino en ajustar material, apoyos, comunicación y seguridad a cada deportista.
El equipo humano es tan importante como el material. Técnicos, voluntarios y acompañantes coordinan la entrada y salida del agua, interpretan el estado del mar y crean un entorno en el que la persona pueda concentrarse en surfear. Cuando ese trabajo está bien hecho, el apoyo no ocupa el centro de la escena: lo ocupa el deportista.
También importa el equipamiento personal. Un neopreno bien ajustado ayuda a mantener la temperatura y evita molestias durante sesiones que pueden incluir esperas y varios intentos. Los accesorios de surf deben elegirse siempre atendiendo a la disciplina, la adaptación y las indicaciones del equipo técnico.
De los grandes resultados a una puerta de entrada al mar
El crecimiento del surf adaptado español se entiende mejor cuando se observan a la vez la alta competición y las jornadas de iniciación. En septiembre, Paloma Oñate y Mireia Cabañes subieron a lo más alto del podio en sus categorías durante el Pantín Classic. Pocos días antes, Sarah Almagro había ganado el U.S. Open Adaptive Surfing de Oceanside, confirmando el nivel internacional de las surfistas españolas.
Esos resultados inspiran, pero necesitan una base. Un festival como el de Loredo crea el primer contacto, ofrece referencias visibles y permite que familias y entidades conozcan de cerca qué recursos hacen falta. Entre una primera espuma y una final internacional existe un camino largo de práctica, confianza, apoyo y oportunidades.
Por qué este festival importa más allá del fin de semana
El objetivo declarado del encuentro incluye visibilidad, impacto directo y creación de alianzas locales. Son tres piezas que deben avanzar juntas. La visibilidad cambia la percepción social; la participación produce una experiencia real; y las alianzas permiten que esa experiencia no termine con la clausura.
También hay una lectura para cualquier comunidad surfista. Una playa más accesible, una escuela mejor preparada y un grupo de voluntariado formado benefician a muchas más personas de las que aparecen en una competición. Mejorar accesos, explicar con claridad, escuchar necesidades individuales y diseñar actividades flexibles hace que la cultura de mar sea más abierta.
El surf suele hablar de libertad. Loredo propone llevar esa palabra a lo concreto: facilitar que más personas puedan acercarse a una ola, aprender a leerla y sentir el impulso de deslizarse. Durante cuatro días, el Cantábrico será el escenario de esa idea puesta en práctica.
Cómo acercarse al festival con respeto
Quienes visiten Loredo como público pueden contribuir de una manera sencilla: respetar las zonas de trabajo, seguir las indicaciones de la organización y dejar espacio a participantes y equipos de apoyo. Fotografiar o grabar nunca debe estar por encima de la privacidad de una persona. Preguntar antes y no convertir la discapacidad en espectáculo forma parte de una mirada verdaderamente inclusiva.
También conviene recordar que el programa puede adaptarse a las condiciones del mar. En surf, la seguridad manda. Los horarios y turnos permiten ordenar el trabajo, pero la decisión final sobre cada entrada corresponde a los responsables de la actividad.
Una cita para mirar el surf de otra manera
El primer Festival de Parasurf Fundación También–PLEA llega a Loredo con ambición social y los pies en la arena: personas concretas, apoyos concretos y muchas horas de trabajo para abrir el mar a más gente. Si la edición consigue que alguien descubra una nueva posibilidad, que una familia encuentre una comunidad o que una entidad decida implicarse, ya habrá dejado una huella duradera.
Del 1 al 4 de octubre, Loredo no será solo una playa con olas. Será un lugar donde el surf se mida por su capacidad de incluir.
Fotografía de portada: Paloma Oñate durante el ISA World Para Surfing Championship 2025. Imagen oficial ISA / Jersson Barboza, autorizada para uso editorial.
THE SURF TOWN JOURNAL




































